Camionero que se va al baño, pierde su silla
Si has estado en Guadalajara, muy seguramente te has quejado de algo en concreto: el tráfico; a menos que seas de la Ciudad de México. En Guadalajara hay muchos carros particulares (cerrando 2015 con más de 3 millones), lo cual se deriva de la deficiencia del transporte público. El transporte público ha sido muy atacado a lo largo de los años, pero pocas personas conocen el otro lado de la moneda. Estudiantes de psicología del ITESO hicieron un proyecto relacionado a esto y crearon un documental donde hablan de las experiencias de algunos conductores y de la situación del transporte. Aquí el video del documental.
El documental presenta las quejas de los camioneros que sufren tratos injustos en su trabajo. Los camioneros no tienen salario fijo, tienen que completar el recorrido en un horario específico, no tienen horarios de comida ni de ir al baño y no tienen descansos. Bajo estas condiciones, es lógico que se quejen y busquen un cambio. Por desgracia, cuando hacen oír su voz, terminan siendo despedidos y ya no tienen sustento para sí mismos y sus familias. Incluso cuando no se quejan con los jefes, los usuarios se quejan del camionero y del servicio y comienza un juego de echarle la culpa a todos.
Si alguien duda que sean despedidos, se puede apreciar en este artículo cómo Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, amenazó a los camioneros que hicieron paro este 1 de marzo de 2018 de que serían revocados sus permisos. Esto podría alegarse como una medida de control del gobierno, pero también se puede entender como una opresión, analogando el paro de camiones con una huelga.
Personalmente, ya no suelo usar el transporte público. Hasta hace año y medio lo usaba prácticamente diario hasta que empecé a usar carro particular. Actualmente, uso el camión cuando voy a algunos lugares, como al centro de Guadalajara, pues no me gusta buscar estacionamiento ahí o el tráfico es mucho. Uno que ha usado y usa el transporte público tiene más noción de la situación, aunque no se tiene un conocimiento perfecto. Por ejemplo, en el documental se ve cómo en entrevistas con usuarios, estos desconocían las condiciones de trabajo del camionero. Por el otro lado, yo conozco gente del ITESO mismo que no conocen el transporte público. En unos proyectos de análisis etnográfico de mi carrera (psicología), unas compañeras fueron a la ruta 380 a analizar el acoso, pues creían que el apodo "sexo-80" se refería a la presencia de acoso y no a que están tan apretados y llenos que parece orgía. De la misma manera, en la clase de Contexto Histórico Social, tuvimos una actividad de tomar una ruta completa y la mayoría del grupo se subió por primera vez a un camión por este trabajo.
Puedo decir que estoy a favor y en contra del aumento a los precios del transporte público. Si aumentan el costo, yo podría pagarlo, pero no una persona que gana el salario mínimo y debe mantener una familia con él. En este sentido, sería solo viable el aumento del precio al transporte público si el salario mínimo subiera también. También considero que un requisito para que suban el precio debería ser que mejoren las unidades. Cuando hicieron el ajuste de $6 a $7, se supone que las unidades debían cumplir ciertos estándares, sin embargo, hay muchas unidades que siguen circulando en estados deplorables. He viajado a otros países y conozco su sistema de transporte. Creo que un transporte puede ser más caro si tiene más calidad y cobertura el servicio, pero es necesario que el gobierno regule este servicio activamente y no se lave las manos con decir que son los concesionarios los que fallan. De la misma manera en que Pemex hacía un mal trabajo y nadie se podia quejar porque solo ellos podían proveer el servicio, el transporte público necesita una reestructuración donde 1) se haga un buen trabajo por parte del gobierno en proveer este servicio o 2) se empiecen a crear iniciativas de particulares que ofrezcan alternativas de transporte de mejor calidad a un precio razonable.
Sobre el paro como método de protesta, estoy en contra. Las marchas, los paros, las huelgas son, en mi opinión, algo que solo perjudica a terceros y no resuelve nada. El paro de esta semana afectó a mucha gente que depende de los camiones para moverse por la ciudad. Creo que tienen razones para quejarse los camioneros y que es válido que usen su libertad de expresión, pero personalmente siento que es un abuso y solo perjudican a los demás que dependen del servicio.
De la entrevista, considero que lo más importante es el punto que abordó del precio de los pasajes. Una persona que gana el salario mínimo no puede costear un aumento de casi el 50% del pasaje. Si consideramos el valor del salario mínimo ($88.36, según el SAT), entonces es impensable que una persona que toma 4 camiones al día pueda solventar gastos de vida.
Es importante considerar el tipo de transporte que hay en la actualidad. Fernández Christlieb escribió en este artículo sobre los medios de transporte y el significado que tienen. Si bien considero que su postura es bastante extremista y trata con desdén todo medio, con una pisca de cinismo, pienso que tiene razón en la importancia que tiene cada medio de transporte y el motivo de usarlo.
Personalmente, uso carro particular porque es más conveniente llegar a lugares donde sé que puedo estacionarme y es más cómodo, aunque no me guste manejar. Uso el transporte público cuando voy a lugares que sé que será difícil estacionarme o habrá demasiado tráfico y hay rutas de camión que me faciliten llegar. Usaría más el transporte público si tuviera mejor servicio y distribución. Tomé un viaje de Plaza Galerías al centro de Guadalajara en la 629-1; siempre al centro me voy en camión y no en carro. En este trayecto hubo cambios en las zonas que visitaba, pasando de clase media a baja en zonas populares (por el lado de El Coli). Nunca he tenido problemas con los demás pasajeros, esta vez tampoco los tuve, y el camionero me saludó normal cuando me subí. En sí, esta ruta es de las más cómodas y mejor cuidadas, esto es fácil de ver si te subes después a un 380 y sientes cómo todos están tan llenos que ni respirar puedes (como mencioné arriba).
Tomaré de ejemplo el transporte de Berlín que tuve la oportunidad de usar hace unos años. Aquí se presenta la variedad de transportes que se tiene. Aquí también incluyo un mapa del sistema de transporte de la ciudad. Es importante notar la distribución, donde las ramas abarcan extremos más amplios y hay variedad de tipos de transporte en diferentes zonas. También es relevante decir que en cada estación y parada está impreso el mapa para que sepas cómo llegar a cada lado. Si bien sé que un país de primer mundo tiene diferencias estructurales y sociales comparado con México, es importante hacer comparaciones para poder tomar los elementos positivos que se puedan aplicar aqui para mejorar.
Pero esto es solo mi opinión. ¿Ustedes creen que es culpa de los camioneros, de los usuarios, del gobierno o de todos? ¿Qué debería cambiar? ¿El paro es una herramienta efectiva y/o válida? ¿Qué reformas podrían hacerse y quién debería encargarse? Dejen sus comentarios con sus ideas y pensamientos.
El documental presenta las quejas de los camioneros que sufren tratos injustos en su trabajo. Los camioneros no tienen salario fijo, tienen que completar el recorrido en un horario específico, no tienen horarios de comida ni de ir al baño y no tienen descansos. Bajo estas condiciones, es lógico que se quejen y busquen un cambio. Por desgracia, cuando hacen oír su voz, terminan siendo despedidos y ya no tienen sustento para sí mismos y sus familias. Incluso cuando no se quejan con los jefes, los usuarios se quejan del camionero y del servicio y comienza un juego de echarle la culpa a todos.
Si alguien duda que sean despedidos, se puede apreciar en este artículo cómo Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, amenazó a los camioneros que hicieron paro este 1 de marzo de 2018 de que serían revocados sus permisos. Esto podría alegarse como una medida de control del gobierno, pero también se puede entender como una opresión, analogando el paro de camiones con una huelga.
Personalmente, ya no suelo usar el transporte público. Hasta hace año y medio lo usaba prácticamente diario hasta que empecé a usar carro particular. Actualmente, uso el camión cuando voy a algunos lugares, como al centro de Guadalajara, pues no me gusta buscar estacionamiento ahí o el tráfico es mucho. Uno que ha usado y usa el transporte público tiene más noción de la situación, aunque no se tiene un conocimiento perfecto. Por ejemplo, en el documental se ve cómo en entrevistas con usuarios, estos desconocían las condiciones de trabajo del camionero. Por el otro lado, yo conozco gente del ITESO mismo que no conocen el transporte público. En unos proyectos de análisis etnográfico de mi carrera (psicología), unas compañeras fueron a la ruta 380 a analizar el acoso, pues creían que el apodo "sexo-80" se refería a la presencia de acoso y no a que están tan apretados y llenos que parece orgía. De la misma manera, en la clase de Contexto Histórico Social, tuvimos una actividad de tomar una ruta completa y la mayoría del grupo se subió por primera vez a un camión por este trabajo.
Puedo decir que estoy a favor y en contra del aumento a los precios del transporte público. Si aumentan el costo, yo podría pagarlo, pero no una persona que gana el salario mínimo y debe mantener una familia con él. En este sentido, sería solo viable el aumento del precio al transporte público si el salario mínimo subiera también. También considero que un requisito para que suban el precio debería ser que mejoren las unidades. Cuando hicieron el ajuste de $6 a $7, se supone que las unidades debían cumplir ciertos estándares, sin embargo, hay muchas unidades que siguen circulando en estados deplorables. He viajado a otros países y conozco su sistema de transporte. Creo que un transporte puede ser más caro si tiene más calidad y cobertura el servicio, pero es necesario que el gobierno regule este servicio activamente y no se lave las manos con decir que son los concesionarios los que fallan. De la misma manera en que Pemex hacía un mal trabajo y nadie se podia quejar porque solo ellos podían proveer el servicio, el transporte público necesita una reestructuración donde 1) se haga un buen trabajo por parte del gobierno en proveer este servicio o 2) se empiecen a crear iniciativas de particulares que ofrezcan alternativas de transporte de mejor calidad a un precio razonable.
Sobre el paro como método de protesta, estoy en contra. Las marchas, los paros, las huelgas son, en mi opinión, algo que solo perjudica a terceros y no resuelve nada. El paro de esta semana afectó a mucha gente que depende de los camiones para moverse por la ciudad. Creo que tienen razones para quejarse los camioneros y que es válido que usen su libertad de expresión, pero personalmente siento que es un abuso y solo perjudican a los demás que dependen del servicio.
Movilidad en Guadalajara: ¿Culpa individual o compartida?
Estos problemas que han surgido con el paro de camiones han ayudado a evidenciar los problemas que hay con el transporte público. Los problemas van más allá de la actitud del camionero, están arraigados en la manera en que está organizado el transporte público y las concesiones para el mismo, los usuarios irresponsables, los camioneros, toda la ciudadanía. A continuación les presento una entrevista que le hice a un compañero universitario que usa el transporte público de manera regular.
De la entrevista, considero que lo más importante es el punto que abordó del precio de los pasajes. Una persona que gana el salario mínimo no puede costear un aumento de casi el 50% del pasaje. Si consideramos el valor del salario mínimo ($88.36, según el SAT), entonces es impensable que una persona que toma 4 camiones al día pueda solventar gastos de vida.
Es importante considerar el tipo de transporte que hay en la actualidad. Fernández Christlieb escribió en este artículo sobre los medios de transporte y el significado que tienen. Si bien considero que su postura es bastante extremista y trata con desdén todo medio, con una pisca de cinismo, pienso que tiene razón en la importancia que tiene cada medio de transporte y el motivo de usarlo.
Personalmente, uso carro particular porque es más conveniente llegar a lugares donde sé que puedo estacionarme y es más cómodo, aunque no me guste manejar. Uso el transporte público cuando voy a lugares que sé que será difícil estacionarme o habrá demasiado tráfico y hay rutas de camión que me faciliten llegar. Usaría más el transporte público si tuviera mejor servicio y distribución. Tomé un viaje de Plaza Galerías al centro de Guadalajara en la 629-1; siempre al centro me voy en camión y no en carro. En este trayecto hubo cambios en las zonas que visitaba, pasando de clase media a baja en zonas populares (por el lado de El Coli). Nunca he tenido problemas con los demás pasajeros, esta vez tampoco los tuve, y el camionero me saludó normal cuando me subí. En sí, esta ruta es de las más cómodas y mejor cuidadas, esto es fácil de ver si te subes después a un 380 y sientes cómo todos están tan llenos que ni respirar puedes (como mencioné arriba).
Tomaré de ejemplo el transporte de Berlín que tuve la oportunidad de usar hace unos años. Aquí se presenta la variedad de transportes que se tiene. Aquí también incluyo un mapa del sistema de transporte de la ciudad. Es importante notar la distribución, donde las ramas abarcan extremos más amplios y hay variedad de tipos de transporte en diferentes zonas. También es relevante decir que en cada estación y parada está impreso el mapa para que sepas cómo llegar a cada lado. Si bien sé que un país de primer mundo tiene diferencias estructurales y sociales comparado con México, es importante hacer comparaciones para poder tomar los elementos positivos que se puedan aplicar aqui para mejorar.
Pero esto es solo mi opinión. ¿Ustedes creen que es culpa de los camioneros, de los usuarios, del gobierno o de todos? ¿Qué debería cambiar? ¿El paro es una herramienta efectiva y/o válida? ¿Qué reformas podrían hacerse y quién debería encargarse? Dejen sus comentarios con sus ideas y pensamientos.




Hola, yo sigo siendo un usuario regular del transporte público en la ciudad, aunque en mi caso es el tren el que solventa la mayoría de mis traslados. Coincido en que la calidad del transporte influye en si uno "desea" usarlo, pero en nuestro caso, todos los elementos se conjugan para mal, porque mientras peor es el servicio menos personas quieren usarlo, lo que lleva a una saturación de las calles por automóviles y todo esto a una mayor degradación de la calidad del transporte, cerrándose así un ciclo vicioso.
ResponderEliminarEs cierto que estamos en este círculo vicioso de oferta-demanda de la calidad del transporte público, sin embargo, esto no debería de ser así. El gobierno tiene constitucionalmente el deber de proveer un salario mínimo que permita sustentar a una familia y un servicio de transporte público que permita a la ciudadanía moverse adecuada y dignamente, por lo que la cantidad de personas que usen el servicio no debería ser un indicador que limite la calidad de este.
EliminarAsí debería ser, pero pienso que debemos partir de lo que ya tenemos y tratar de llegar a nuestros ideales, lo cual por supuesto que supondrá mucho esfuerzo, en el caso de esta problemática, mientras se logra una transición exitosa se deberá someter a una parte (usuarios, transportistas o gobierno) ante una presión financiera considerable. Pienso que quienes deberían cargar ese peso deberían ser transportistas y gobierno antes que los usuarios.
EliminarDe cierta manera, pagaríamos todos, pero de una manera indirecta (impuestos). La manera de evitar el alza, pero teniendo mejoras, sería con subsidios o con inversiones del gobierno, pagando entonces cada uno de nosotros los cambios. Coincido contigo en que alguien tiene que ceder y, como contribuyente, estoy de acuerdo en que paguemos todos para mejorar el transporte.
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